| 25 de mayo Santa María Magdalena de Pazzi, virgen (1566-1607) Nació en Florencia el año 1566. Educada en la piedad y admitida en la Orden carmelitana, llevó una vida oculta de oración y de abnegación, pidiendo constantemente por la reforma de la Iglesia. Además, dirigió por el camino de la perfección a muchas de sus hermanas de religión. Dios la enriqueció con múltiples dones y murió el año 1607. 25 de mayo San Beda el Venerable, presbítero y Doctor de la Iglesia (673-735) Nació en Inglaterra en el año 673. Ingresó en el monasterio de Wearmouth, se ordenó sacerdote y supo compaginar la piedad con el estudio y la docencia. Sus amplios conocimientos históricos, patrísticos, teológicos y exegéticos le hicieron uno de los escritores eclesiásticos más prolíficos de su tiempo. Murió en el 735. 25 de mayo San Gregorio VII, papa (c. a. 1020-1085) Nació Hildebrando en Soana, provincia de Siena, hacia el 1020, de una familia pobre. Creció en la ciencia y en la virtud en el monasterio de Santa María, en el Aventino (Roma). Legado de los papas durante cinco pontificados, dedicó buena parte de su vida en el restablecimiento de la disciplina eclesiástica. Era solo diacono cuando fue elegido papa. Ordenado sacerdote y consagrado obispo de Roma en el 1073, se llamó Gregorio VII. Empleó el resto de su existencia luchando principalmente contra las investiduras y la simonía para lograr la independencia de la Iglesia frente al poder civil. Tuvo su mayor obstáculo en las relaciones con el emperador Enrique IV. Murió desterrado en Salerno en el 1085, habiendo dado un impulso decisivo a la reforma de la Iglesia que lleva su nombre. 25 de Mayo Santos Esposos de Alvernia, confesores (s. V ?) San Gregorio de Tours († 594) nos narra en su Historia Francorum este hecho, para él ya antiguo y seguramente legendario, en la Europa Central del siglo quinto. Se trata de un matrimonio formado por Ingoro y Scolástica, que se aman hasta un punto verdaderamente extraordinario, teniendo cada uno en el otro el centro de su propia vida, o sea, existiendo el marido para el gozo de su esposa y la mujer para la alegría del marido, intercambiando el don nupcial del propio Bautismo, en un enlace de amor tan hermoso que significa la unidad perfecta de Cristo con la comunidad de los cristianos. Ella murió y él quedó viudo y desconsolado, pues con ella se le fue su vida entera. Se unió pronto a su esposa, pero los enterraron en tumbas distantes. Narra San Gregorio que, a la mañana siguiente al entierro, la tumba de aquel hombre había cambiado de lugar, colocándose al lado de la de ella. Esta leyenda premedieval es conocida como la de los esposos de Alvernia. Ingoro si es cierta, pero sí sé con seguridad que la viudedad es lacerante para muchas personas u que aquello de «hasta que la muerte nos separe» no gusta a más de un matrimonio, que desearía permanecer unido incluso ‘post mortem’, en una eternidad de amor imperecedero, como el don nupcial del matrimonio bautismal con que Dios nos une consigo. No me extraña que un milagro una las tumbas de los casados, pues el verdadero milagro es siempre su unión en vida. ¿O no? Lo digo en serio. 25 de Mayo Vicenta maría López Vicuña, virgen (1847-1890) Vicenta María López Vicuña nace en Cascante el 22 de marzo de 1847, y en 1866 funda en Madrid el Instituto de Religiosas de María Inmaculada para entender a las jóvenes empleadas de hogar. Sobresalió por su caridad, especialmente con los pobres y humildes. Murió el 26 de diciembre de 1890, siendo canonizada por Pablo VI el 25 de mayo de 1975.
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